por Comisión de Recursos Tecnológicos
Hablar de los cambios, impactantes por cierto, que ha provocado la informática, más precisamente Internet, en las estructuras laborales parece un lugar común. Sin embargo, cuando el cimbronazo hace tambalear nuestras propias y viejas estructuras de trabajo, pareciera que ninguna repetición es suficiente. Y éste es el caso para nosotros los traductores, cuando nos enfrentamos al crowdsourcing.
¿Qué es crowdsourcing?
“Crowd” en inglés significa “multitud” y “sourcing”, fuente, proyecto. Jeff How y Mark Robinson acuñaron el término en la revista Wired en el año 2006. Este neologismo refiere al intercambio que existe entre determinadas empresas que plantean problemas y una amplia red indefinida de personas que acuden, a través de la red, a solucionarlos. Así, el trabajo que quedaba Imitado a la pericia de unos cuantos empleados pasa a ser objeto de interés de millones de personas de las más diversas formaciones. Esto permite obtener una interesante gama de resultados de los cuales, el más adecuado, proporcionara a la empresa en cuestión jugosos dividendos.
El proceso de Crowdsourcing
Existen diversas formas de llevar a cabo este intercambio: el concurso con una recompensa para quien aporte la idea mas funcional. la contribución espontanea sin recompensa, el trabajo en equipo sumándose a proyectos ya establecidos, entre otras formas. Algunos se animan a describir el proceso en solo ocho pasos: 1. la compañía tiene un problema; 2. publica el problema online; 3. se realiza una convocatoria; 4. la multitud envía soluciones; 5. la multitud vota la mejor solución; 6. la compañía compensa la idea ganadora; 7. la compañía obtiene soluciones; 8. la compañía obtiene beneficios.
Podríamos decir que este sistema de intercambio de conocimientos se ha convertido en paradigma del aprovechamiento de la sabiduría global. Y realmente no podemos dejar de celebrar los beneficios que significa para el progreso técnico, científico y cultural, lograr una enciclopedia como Wikipedia, la construcción del Air Bus, solucionar problemas de la industria (InnoCentive), diseñar software open source, significan pasos importantes hacia una nueva organización laboral y un estimulante desafío para todos aquellos que ven en el Crowdsourcing la posibilidad de poner en práctica su conocimiento, de realizar intercambios gratificantes y enriquecedores, y, sobre todo, de participar en el logro de un proyecto que lo trasciende y, de alguna manera, los representa.
Detractores del Crowdsourcing
Sin embargo, el Crowdsourcing tiene sus detractores que sostienen que este sistema de intercambio esconde el fantasma de la especulación por parte de grandes empresas con abundante mano de obra barata a su disposición.
Y la realidad es que, para nosotros, los traductores, este fantasma comienza a hacernos sombra. Según el artículo publicado por Nick Arce el 19 de julio de 2009 “Uno de los atractivos de multitud-sourcing es la velocidad de la traducción. Ghassan Haddad, director de la legalización de Facebook, señaló que casi el 100% del contenido francés se tradujo durante una noche. Los sitios de españoles y alemanes se han traducido en una semana. Este acontecimiento, que habla de la popularidad de Facebook, no garantiza la calidad de las traducciones.
Me pregunto: ¿elegiríamos una versión de EI Quijote de la Mancha, cuya parodia e ironía les pasan desapercibidas no sólo a lectores ingenuos, sino a iniciados en las artes literarias, traducida por una masa anónima cuya competencia no está acreditada? ¿Firmaríamos documentos traducidos por quién sabe quién? ¿Cuál sería su validez? ¿Quién se responsabilizaría por él?
En esto que parece ser la debacle para la profesión del traductor, se encuentra su resguardo. En el articulo antes citado dice: “Tome la bibliotecología, por ejemplo, el sector sigue creciendo a pesar de que Google esté a nuestra disposición. Google y la Internet proporcionan acceso a la información como bibliotecas, sin embargo, a diferencia de los bibliotecarios, Google no sabe cómo distinguir entre reputación y credibilidad de los recursos, de actividades no autorizadas…” Más adelante agrega: “Herramientas de traducción asistida, traducción automática, y la multitud-sourcing va a cambiar nuestra forma de hacer negocios, pero ninguno puede reemplazar la capacidad cognitiva del traductor profesional para analizar la sintaxis, la ortografía, registro, sinónimos, expresiones coloquiales y modismos de varios idiomas y la cultura”.
El futuro del Crowdsourcing
Quizá podría vislumbrarse entre el Crowdsourcing y la actividad del traductor profesional cierta complementariedad. Miles de artículos traducidos en la Red jamás llegarían al traductor y tampoco al usuario que no comprendiera el idioma original, y he aquí donde Facebook hace su trabajo. Pero existe otra actividad de traducción mas comprometida, respaldada por años de formación, perfeccionamiento, esfuerzo al servicio del desempeño profesional, acreditada con la función fedataria, por autoridades competentes, legales e intelectuales. Aquí es donde el traductor profesional se hace presente con su bagaje de conocimientos y experiencias imprescindibles a la hora de garantizar una obra de calidad, y que. digámoslo ya, merece su justa retribución económica.
De cualquier manera, es muy probable que esto no se quede aquí: en un futuro, así como las empresas pagan a sus colaboradores destacados, se podría crear un mecanismo mediante el cual grupos acreditados de traductores pudieran interactuar intelectual y económicamente con quienes necesiten sus servicios, y pudieran supervisar traducciones no acreditadas
Evidentemente, Crowdsourcing abre el panorama a una modalidad diferente no sólo para los traductores sino para tantas otras personas y profesiones. Será cuestión de reubicarse en una nueva forma de trabajo, pero lo cierto es que ningún profesional con años de formación es fácilmente reemplazable.
ANDREA VEGA